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CHEYENNE
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viernes, 10 de mayo de 2013

FOTO RESEÑA DEL SHOGUN

Hola Tribu
Como ya sabéis el próximo juego del "Decatlón Cheyenne" es el Shogun. Hoy vamos a destriparlo.

El Shogun es una de esas rarezas que aúnan en un sólo juego la gestión de recursos con la conquista. Pero hay que tener claro que en este juego, las conquistas siempre están encaminadas a robar los recursos de los adversarios, y no a  aniquilarlos.



Es un juego de cinco jugadores, pero pueden jugar también 3 o 4 realizando pequeños ajustes que no modifican la forma de jugar. Con 5 jugadores puede durar entre dos o dos horas y media.

El juego  se divide en dos años, con cuatro turnos cada uno, que se corresponden con las estaciones. Al final del invierno del segundo año, el que sume más provincias, más construcciones, y más bonos por construcción por regiones; gana la partida y se convierte en Shogun.
Mucho cuidado, porque los bonos de construcciones por regiones es lo que más puntos da, y es ahí donde se gana la partida. Esto significa que construir y/o conquistar provincias que tengan construcciones de otros jugadores es lo más importante del juego.


Lo primero que llama la atención del Shogun es el tablero. Está impreso por ambas partes, y aunque a primera vista parecen iguales, cambian algunas cosas. Un lado es diurno y el otro lado es nocturno. Algunas provincias que en el lado diurno pertenecen a unas regiones, en el lado nocturno pertenecen a otras. Cuando preparemos el juego, dependiendo del lado del tablero con el que juguemos, debemos retirar ocho cartas correspondientes a determinadas provincias, que no se usarán.


Primero hay que elegir el samurai que te va a representar de entre los 5 que hay en el juego. Cada jugador tendrá que distribuir en el mapa sus ejércitos, representados por cubitos de colores: 1 ejército de 5 cubitos; 2 de 4; 2 de 3 y 2 de 2. Para 4 jugadores uno más de dos, y para 3 jugadores dos más de dos.


Para ello se colocan todas las provincias barajadas en un montón (menos las 8 que se quitan del juego, y otras 8 si sólo juegan 3 o 4 jugadores), y se colocan 2 boca arriba. Por turnos, los jugadores tienen que elegir una provincia entre las cartas boca arriba o una sin mirar del montón, y colocar uno de sus ejércitos en la provincia elegida, y continuar hasta que todos los jugadores hayan colocado todos sus ejércitos en el tablero.


Cada provincia tiene tres valores:
Baúles: Número de baúles que tomas de la reserva cuando recaudas impuestos en esa provincia. Dependiendo del número de jugadores se comienza con un número de baúles determinado.
Arroz: Cuanto aumenta tu escala de comida cuando recaudes alimentos.
Construcciones: Número de construcciones diferentes que puedes tener en cada provincia. Como sólo hay tres diferentes: castillos, templos y teatros, el número máximo de construcciones es tres.



Cada vez que recaudes arroz o baúles, en esa provincia, se coloca un marcador de revuelta. Si en el mismo año recaudas dos o más veces en la misma provincia, te la tendrás que ver con los campesinos.
Para ganar el juego, a la hora de elegir las provincias debemos escoger algunas con valores de baúles altos, otras con valores de arroz alto y otras en las que se pueda construir al máximo. Además es bueno escoger provincias de regiones diferentes, y no todos juntas en una sola región, para obtener el mayor número de puntos por bonos de provincia.

El sistema para establecer quien será el primer jugador es una de las cosas que más llama la atención. Se barajan 5 cartas de ventaja y se colocan en 5 casillas numeradas del 1 al 5 en la parte superior derecha del tablero. Estas 5 ventajas son:
Reclutar un ejército más.
Defenderte con un ejército más.
Atacar con un ejército más.
Recaudar 1 comida más.
Recaudar 1 baúl más.


Se hace una apuesta con baúles. El ganador elige una de las 5 cartas, después el 2º, 3º... El lugar que ocupa la carta que elegiste determina el orden de juego. Es decir, que si por ejemplo elegiste la carta que estaba en 4º lugar, esa estación serás el 4º en jugar cada orden. Esto es muy interesante, porque debes decidir si deseas jugar primero o poseer una determinada ventaja.

Cada estación, comenzando por la primavera, barajamos las mismas 10 cartas de ordenes.
Construir teatro (cuesta 1 baúl)
Construir templo (cuesta 2 baúles)
Construir castillo (cuesta 3 baúles)
Reclutar 1 ejército y reagruparse (cuesta 1 baúl)
Reclutar 3 ejércitos (cuesta 2 baúles)
Reclutar 5 ejércitos (cuesta 3 baúles)
Recaudar comida
Recaudar baúles
Ataque A
Ataque B


En la parte baja del tablero disponemos las 5 primeras boca arriba consecutivamente, y las otras cinco a continuación pero boca abajo.  Como es crucial para el juego saber en que orden se resolverán las 10 órdenes cada estación, tener 5 boca abajo al inicio es un gran problema.



En la hoja de control de cada jugador están impresas esas mismas 10 órdenes. Cada jugador coloca boca abajo cada una de sus provincias sobre cada una de las órdenes impresas en su hoja de control.
Siguiendo el orden dispuesto para las órdenes, todos los jugadores las irán resolviendo una a una según su iniciativa. Cuando resolvamos la 1ª orden, se le dará la vuelta a la 6ª, y así sucesivamente. Cuando todos resuelvan las 10 órdenes finalizaremos la primavera, y se hará lo mismo en verano y en otoño.



El rasgo más característico del Shogun es su sistema de combate. Los cubos de los ejércitos del atacante y del defensor se arrojan dentro de una torre especial que retendrá un su interior aleatoriamente algunos de los cubos arrojados. De los cubos que salgan de la torre, un cubo del atacante anula un cubo del defensor hasta que sólo queden cubos de un color (el resto de los colores de otros jugadores se ignoran y se introducirán en la torre en el siguiente combate). Los cubos sobrantes del jugador ganador se colocarán en la provincia en disputa. Si un jugador conquista una provincia a otro, recibirá del conquistado la carta de la provincia conquistada.



Cuando intentes conquistar una provincia vacía, se considera que debes efectuar un combate contra un único ejército de campesinos (1 cubo verde).
En cualquier combate, en caso de empate se entiende que han ganado los campesinos. Se eliminan todas las construcciones y los símbolos de revuelta, y la provincia queda vacía.

En cada estación se descubrirá una carta de evento que puede ser buena o mala, que afectara a todos los jugadores.


En invierno no sucede nada, porque las nieves impiden cualquier acción. Lo único que se hace es alimentar al pueblo con la comida acumulada en las tres estaciones previas. Pero la carta de evento siempre es mala y resta comida; refleja las pérdidas por almacenamiento y pillaje. Si en invierno no tienes una unidad de comida por provincia que poseas, tus aldeanos se revelarán y tendrás que luchar contra ellos, en una o más provincias.


Al final del primer año se efectúa un recuento parcial, se eliminan todas las fichas de revuelta y a continuación se juega el segundo año de la misma forma que el primero.
Quien tenga más puntos al final del invierno del segundo año, gana la partida y se convierte en Shogun.

Lo considero como uno de los mejores juegos de estrategia múltiple del mercado, y uno de los juegos que deberías jugar si eres un fanático de los juegos de tablero.

Espero que os haya gustado y que os animéis a venir a probarlo.

Nos vemos en Cheyenne.